The Orphan Killer: El encarcelamiento de vuestros pecados os hará más fuertes

En una sociedad de orden y realidad desvirtuada, la visión del espacio no debe ser contaminada por el comportamiento de las personas que nos rodean. En caso de que se encuentren razones para intuir que la pobreza de buen espíritu se apodera de sujetos cercanos, lo más adecuado será recluir y castigar a éstos para conseguir un arrepentimiento satisfactorio para nuestros intereses, el cual nos permita seguir con la normalidad falseada. La religión, amante ferviente de estas prácticas será diagnosticada de la misma enfermedad en la cruda The Orphan Killer de Matt Farnsworth.

Marcus y Audrey son dos hermanos que por contratiempos del destino quedan huérfanos y sin familia demasiado pronto. El orfanato de la ciudad se hará cargo de ellos cobijándolos y ofreciéndoles todo lo que creen que un niño puede y debe estar obligado a necesitar. Durante la estancia en el centro, se les inculcarán valores cristianos hasta tal punto en que el bien y el mal se agriarán para conformar situaciones macabras y delirantes. La religión se interpondrá entre los problemas de unos hermanos destinados a no separarse, para acabar formando monstruos innecesarios donde solo había incipientes quimeras. La creación se incrustará en sus vidas, donde la tortura se hará una constante. Torturas y golpes sangrientos harán de este slasher una delicia para la venganza de la insatisfacción, donde la premisa y tópicos del género serán adecuados pero innecesariamente repetitivos. Dentro de las cuatro paredes del orfanato, el escarmiento cumplirá su función como instaurador de una nueva voluntad en todos y cada uno de los participantes de una farsa pactada. O lo que es lo mismo, la hipocresía se reflejará en los ojos de todos y cada uno que utilicen a los demás para si propio beneficio y olviden cual es el lugar del que proceden.

Se regenerará el espíritu de todos aquellos que fueron moldeados para la creencia de valores insignificantes, abocados a la reformulación y degeneración. De nada sirve la reclusión del mal. Los minutos solo se convierten en castigo cuando es uno mismo el que se los obliga a vivir.

~ por Rak Zombie en 20/05/2012.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: